Chile y Venezuela se unen para nuevo un proyecto de prótesis biónicas

lazarus

“Luis, hazme un brazo biónico”, le dijo un amigo al ingeniero Luis Cardozo Biaggi, luego de perder su extremidad. Lo que comenzó como un comentario en broma llevó al profesional oriundo de Guanare, en las llanuras venezolanas, a un proyecto único en la región y que emprende muy lejos de sus tierras; en Santiago de Chile.

Cardozo Biaggi es el cerebro detrás de Lazarus, un proyecto de prótesis biónicas muy avanzadas que busca ofrecer no sólo un sofisticado objeto, sino un servicio que permita cambiar, mejorar y adaptar continuamente la extremidad artificial de acuerdo a las necesidades específicas del usuario.

En El Definido te contamos sobre este interesante proyecto que se está gestando en nuestro país.

De Venezuela al sur del mundo

Ingeniero electrónico de la Universidad Yacambú, perfeccionado en la Universidad de Nottingham y hoy emprendedor en Chile. Cardozo Biaggi es un trotamundo cuyo destino final fue nuestro país en 2015, cuando salió de Venezuela por la crisis apenas un año después de fundar su empresa VECZO, donde pensaba abarcar proyectos tecnológicos.

Ya por entonces venía trabajando en el sistema electrónico de prótesis, con lo que postuló a Start-Up Chile bajo el nombre de Lazarus, siendo aceptado en diciembre de 2015. Un año después fue captado por la incubadora 3ie de la Universidad Federico Santa María y hoy se encuentra bajo desarrollo en el cowork CasaCo.

Las opciones de prótesis

Quienes pierden una extremidad en Chile y otros países sudamericanos, no tienen una gran cantidad de opciones. La más común y económica es la unidad cosmética que, como lo indica su nombre, su único rol es ocupar el espacio de la extremidad sin ofrecer funcionalidad. También existen las prótesis mioeléctricas, que incorporan sensores que toman señales musculares y las traducen en movimiento de la unidad:

Pero existen varios factores que dificultan el acceso a este tipo de prótesis, dice Cardozo Biaggi. Hablamos de varios millones de pesos para siquiera poseer una de estas unidades, sin contar con el mantenimiento y soporte que, en nuestra región, es difícil de conseguir.

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Una solución para abaratar costos ha sido la impresión 3D, técnica de la que hemos hablado numerosas veces y que son una alternativa por alrededor de 100 mil pesos.

Sin duda la impresión 3D ha cambiado las cosas. “Cuando adquirí mi primera impresora 3D, hace unos 4 años, y la vi imprimiendo, pensé ‘guau'”, nos cuenta el ingeniero. Sin embargo, deficiencias en el tamaño, materiales y diseño de éstas, no ha permitido su introducción al mercado, como quizá muchos esperaban en un principio.

Recordemos que la idea de una prótesis es imitar lo más posible a un brazo o pierna real, lo que significa aguantar todo tipo de condiciones que solo materiales probados como la fibra de carbono pueden resistir. Por el contrario, las unidades impresas en 3D son de plástico, por lo general PLA (ácido poliláctico), y la resistencia no es una de sus virtudes. De hecho, corren el riesgo de incluso deformarse si se dejan a merced del calor, por ejemplo, dentro de un auto.

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Es por eso que Cardozo Biaggi adoptó este método para el prototipado, como punto de partida, pero lo que distingue a las prótesis Lazarus más avanzadas, y lo que las hace tan atractivas para los usuarios, son sus materiales destacados por su alta resistencia y capacidad de flexión, como la mencionada fibra de carbono y la de vidrio. Eso y, por supuesto, el sistema electrónico que el ingeniero comenzó a desarrollar hace 5 años.

Una prótesis biónica diferente

Aunque la prótesis superior por fuera parezca una mioelétrica, Lazarus esconde entre sus circuitos y procesadores algo muy distinto.

Las mioeléctricas, nos cuenta el ingeniero, funcionan con el diferencial eléctrico generado por la contracción muscular. Estas señales que aparecen sobre la piel, se llaman señales de electromiografía y Lazarus, al igual que la mioeléctrica, se alimenta de ellas, y además las analiza mediante algoritmos matemáticos (como el de Fourier) que definen controles más precisos sobre la prótesis. Pero esto sería solo un canal de datos, la función más básica de la prótesis.

Cardozo Biaggi nos explica que la captura de datos puede ampliarse hasta a varios canales, incluyendo el propio cerebro mediante el uso de una malla con sensores que se calza en la cabeza, dando como posibilidad el control mental directo, a diferencia de la contracción muscular.

“Si se agregan más canales, se activa el modo espectral (llamado así por nosotros) y en esta fase el procesador se toma 15 minutos analizando todas las señales eléctricas y hace pasar al usuario por una serie de pruebas mientras llena la tabla (de datos) interna. Hasta ahora hemos podido realizar 3 movimientos independientes y se va a agregar esta función a todas las unidades instaladas una vez esté estable”, explica.

El control mental aún está en desarrollo pero, aún sin éste, el hecho de contar con más canales permite a Lazarus tener una mayor cantidad de movimientos y precisión que la mioeléctrica.

Foto: El Definido
Foto: El Definido

Luego está la pierna Lazarus, hecha de los mismos materiales y cuyo atractivo radica en su versatilidad. Se trata de una misma extremidad con 3 posibles pies: casual, deportivo y con talón electrónico.

El pie casual tiene una función estética, luciendo lo más parecido a un pie normal; el deportivo permite actividades como trote de manera más cómoda; y el talón electrónico contiene un pequeño motor que ayuda a la persona a caminar de forma natural. “Cuando la persona camina y extiende la pierna, el impulso inicial se hace en el talón, por ende éste asiste a la persona al hacer el empuje ayudando a la persona a un caminar más armónico”, explica Cardozo Biaggi.

Foto: El Definido
Foto: El Definido

 

Foto: El Definido
Foto: El Definido

Se trata de una opción inédita en la región que permitirá a la persona, sin necesidad de herramientas, cambiar su propio pie de acuerdo a las necesidades del momento.

Servicio prostético

Quizá lo más interesante de Lazarus no la prótesis en sí, de hecho, el ingeniero tiene un gran interés no en vender la prótesis, sino en vender un servicio que incluya la prótesis, mantención y actualización. Esto, siguiendo el modelo de la economía circular, que tiene por objetivo reducir tanto la entrada de los materiales como la producción de desechos.

“Nuestra idea no es vender prótesis, sino experiencias y por ende, una suscripción con un término mínimo de contratación y un pago mensual acorde. Con el mismo, el usuario recibirá la unidad, servicio técnico y todas las actualizaciones que nazcan a lo largo de la vigencia del mismo. Al terminar, el usuario podrá renovar o devolver la prótesis para desarmarlas y reciclar sus componentes en nuevas prótesis”, explica.

El costo de este servicio aún no está definido, pero Cardozo Biaggi nos comenta que será lo menos posible para que cualquier persona pueda costearlo.

Los beneficios del servicio por sobre la compra única de la prótesis son evidentes. La parte técnica y de mantención, que era justamente uno de los problemas de las prótesis modernas en Chile, estarán cubiertas dentro del precio. También, a medida que salgan nueva funciones de software, las unidades serán actualizadas, sí, tal como el sistema operativo de nuestros smartphones.

También la personalización es importante en el servicio. Cada usuario recibirá los ajustes idóneos en su prótesis para su día a día o etapa de vida. “Por ejemplo, si nuestra prótesis la adquiere un niño, significa que la misma va a requerir constantes cambios a lo largo de su adolescencia. Con nosotros el usuario devuelve la prótesis para ajuste, se retiran las piezas que ya no quepan en la nueva estructura y se reciclan para otras prótesis de niños y se instalan las nuevas y se devuelve al mismo”, nos cuenta el emprendedor.

Hecho en Chile y pronto disponibles

Como les comentábamos, el ingeniero y la unidad de diseño están ubicados en las oficinas del cowork CasaCo, pero también cuenta con un taller aparte. En ambas localidades están trabajando a toda máquina con varias fechas en mente.

La pierna, incluyendo sus 3 pies, serán introducidos comercialmente en 3 meses y la prótesis superior tendrá su debut alrededor del último trimestre de este año. También este año tendrán las pruebas para agregar la función de control mental. La malla será incorporada dentro de un jockey para que pase “piola”, nos revela el ingeniero.

Paralelamente, buscan ampliar su catálogo para incorporar más usuarios que necesiten más que una pierna o un brazo. Rodillas y codos ya están en fase de diseño.

Fiel a su espíritu trotamundos, Cardozo Biaggi también mira hacia afuera: “nuestro objetivo es cerrar el año con un pie en al menos 2 países vecinos, manteniendo el centro de operaciones en Santiago”.

Prótesis gratuitas para usuarios

Actualmente VECZO, ahora basada en Chile, regala 25 prótesis a quienes participen de las pruebas de las primeras unidades que hará la empresa.

“Va a ser una fase de 6 meses aproximadamente que será documentada y que es requerida, no solo para nuestro trabajo, sino por la incubadora en la que estamos. Este tipo de tecnología puede asustar a algunos y una de las intenciones es ‘humanizarla’ al mostrar la interacción, y los resultados, de ellas con las personas”, nos explica Cardozo Biaggi.

Con el proceso buscan también afinar detalles, ver qué está de más y qué falta tanto en el software como en la parte de los materiales. Si conoces a alguien que necesita de una prótesis ¡coméntaselo!

Con información de El Definido

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