Sergio Corbalán Castilla, un exmayor del Ejército de Chile condenado a cadena perpetua y otras penas por violaciones a los derechos humanos, fue devuelto a una prisión especial después de pasar trece meses castigado en una cárcel de alta seguridad, informaron hoy fuentes penitenciarias.
Corbalán, exjefe operativo de la Central Nacional de Informaciones (CNI), que en 1977 reemplazó a la DINA como policía secreta de Augusto Pinochet, fue trasladado durante la tarde del domingo, bajo fuertes medidas de seguridad, a la prisión de Punta Peuco, precisaron las fuentes.
Su regreso a Punta Peuco, a 35 kilómetros al norte de Santiago, que alberga a más de un centenar de criminales acusados de delitos de lesa humanidad, se concretó después que el pasado noviembre la Corte Suprema acogió un recurso de la defensa del exagente y consideró «arbitraria» la decisión de mantenerlo en la cárcel de alta seguridad.
Álvaro Corbalán fue enviado a esa prisión en noviembre de 2015, tras descubrirse, por tercera vez, que ocultaba en su habitación de Punta Peuco un teléfono celular y un chip.
En la cárcel de alta seguridad Corbalán denunció varias veces amenazas de muerte en su contra y en una oportunidad fue golpeado por un anarquista preso en el mismo lugar.
LEA TAMBIÉN: Detención de mapuche en Chile preocupa a organizaciones de DDHH
Además de las agresiones o amenazas en su contra, Corbalán pedía ser devuelto a Punta Peuco o trasladado al Hospital Militar por padecer una serie de enfermedades, como hernias lumbares, diabetes, hipertensión, pérdida de la visión en uno de sus ojos y haber sido intervenido por un cáncer.
En Punta Peuco, donde antes de Navidad varios exagentes pidieron perdón públicamente durante una ceremonia litúrgica, los presos disfrutan de diversas comodidades, como cancha de tenis, salones para recibir visitas o recintos para preparar asados.
Corbalán Castilla está condenado por diversos delitos relacionados con violaciones a los derechos humanos, incluida su participación en el asesinato del líder sindical Tucapel Jiménez, en 1982, y del periodista José Carrasco, en 1986.
Según radio Biobío, tras regresar a Punta Peuco este domingo el exagente hizo uso de su derecho a una llamada, en la que comunicó a un cercano el traslado y manifestó malestar porque no le asignaron la misma habitación que ocupaba anteriormente.
Con información de: EFE










