En el segundo semestre del año pasado, la oferta programática de la televisión abierta estuvo nutrida por dos programas que fueron grabados dentro de recintos penitenciarios: «Alerta Máxima», de Chilevisión, y «Nadie Está Libre», de Canal 13.
El primero buscó mostrar el trabajo de Gendarmería en «los peligrosos operativos en las cárceles», y el segundo pretendió que un grupo de «adolescentes rebeldes vuelvan al camino y reestablezcan los lazos con sus progenitores», haciéndoles vivir la experiencia penitenciaria, señala El Mercurio.
Sin embargo, las polémicas apuestas no se ajustaron a la ley: luego de ser requerida por la Asociación Nacional de Suboficiales y Gendarmes (Ansog), la Contraloría emitió ayer un dictamen que concluye que Gendarmería «no se ajustó a derecho al autorizar la grabación de los referidos programas de televisión».
Es decir, la institución y los canales faltaron a la ley estando dentro de la cárcel. Gendarmería explicó que, en el caso de Canal 13, se le autorizó en abril del año pasado a ingresar a los recintos penales a realizar el programa con jóvenes mayores de 18 años, lo que consideró «la participación de funcionarios de la institución e internos condenados que acepten voluntariamente participar».
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