Los 5 casos de la corrupción chavista que hunden Venezuela

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El  Plan Bolívar 2000, el cual se creía el plan perfecto para “impulsar” al país, es un mecanismo gubernamental,  que  fue determinado a través de un informe de la Contraloría General de la República presentado en 2002, al cual denominaron como un plan “cívico-militar”, no obstante detrás del mencionado plan,  estaba escondido los verdaderos objetivos del gobierno, cuyo resultado “incurrió en serias fallas dentro del orden administrativo y financiero”. La Contraloría detectó “facturas y recibos defectuosos, emisión de cheques sin prohibición de endosos, cobro de estos por funcionarios de algunas guarniciones y pagos en efectivo por montos considerables”.

El Político

A pesar de las numerosas pruebas que ponían en manifiesto los hechos corruptos, las autoridades determinaron que “no se comprobaron daños al patrimonio público”. Sin embargo el expediente no fue cerrado, por lo cual las investigaciones continuaron, hasta lograr dar con el actor principal del respectivo plan, el general Víctor Antonio Cruz Weffer, a quien en 2007 el Ministerio Público acusó por enriquecimiento ilícito y ocultamiento de datos en su declaración jurada de patrimonio.

Entre 1999 y 2000, el alto oficial habría manejado unos 73.175 millones de bolívares, que equivalían a 114,3 millones de dólares, según indicó la periodista Lisseth Boon.

“Convenio” de  Derwick con Pdvsa. En Venezuela la corporación encargada de brindar el servicio eléctrico al pasar de los años va en declive la calidad en el préstamo de sus servicios, y es que la corrupción dentro del sistema eléctrico nacional es tan  fuerte que ha logrado traspasar las fronteras, donde figuran con relevancia dos antiguos funcionarios del área: Nervis Villalobos y Javier Alvarado Ochoa, quienes fueron viceministro de Energía y viceministro de Desarrollo Eléctrico, quienes además eran clientes del Banco de Andorra, ente bajo averiguación por blanqueo de capitales.

La relación de la empresa Derwick (contratista del sector eléctrico) y Petróleos de Venezuela (Pdvsa), también fue objetivo de gran conmoción puesto que levanto la duda de ¿Por qué tanto interés? en establecer dicho convenio internacional, este caso al ser sometido a constantes averiguaciones por parte del diputado opositor Julio Montoya, se calculó que las irregularidades en la construcción de plantas para la generación de electricidad le costaron a Venezuela unos 30 mil millones de dólares. Por su parte Víctor Poleo, ex viceministro de Energía, advirtió que los “sobre-costos” en convenios internacionales se incrementaron  a 17 mil millones de dólares. Mientras los expertos calculaban lo robado, el Gobierno,  seguía  afirmando que las fallas en el sistema eléctrico es culpa  de “El Niño”.

Pdvsa “la caja roja”. La gran empresa Pdvsa continúa en la mira por irregularidades dentro de la organización, ante ello surgieron investigaciones por parte de la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional, y es que el objetivo principal más allá de la estatal petrolera, era Rafael Ramírez, el hombre que estuvo a cargo de la corporación por una década desde 2004.

 En la lista de casos a investigar destacan, el fraude en su fondo de pensiones, el accidente de la refinería de Amuay en el estado Falcón, y presuntos sobornos que salpican a la brasileña Petrobras. El último escándalo que golpea a la industria tiene como protagonistas a los empresarios venezolanos Roberto Rincón y Abraham Shiera, quienes enfrentan a la justicia de Estados Unidos por el pago de comisiones a cinco directivos de Pdvsa.

Pdval. Debido a la gran crisis en la cual está sumergida Venezuela, para poder adquirir los alimentos, los venezolanos se ven en la obligación de realizar largas colas para poder obtenerlos, caso que presuntamente se presentó por la repentina perdida miles de toneladas de comida, y también unos cuantos miles de millones de dólares, desde finales de la década pasada.

Ante lo ocurrido,  la Productora y Distribuidora Venezolana de Alimentos (Pdval) señaló directamente a Pdvsa,  quien para el  momento tenía la responsabilidad de garantizar la “soberanía alimentaria”. Pdval, es el invento del gobierno que demostró que en Venezuela el negocio no es vender alimentos sino importarlos, para así, valerse  de los dólares preferenciales, en la jugada participaban funcionarios inescrupulosos, intermediarios y empresas fantasmas que encarecían una comida que jamás llegó a la mesa de los venezolanos. Según cálculos de la diputada regional del estado Carabobo, Neidy Rosal, entre 2009 y 2011 se aprobaron 7.583 millones de dólares para importar alimentos, pero solo arribó al país 14% de la comida supuestamente comprada.

Cadivi. La Comisión de Administración de Divisas, representó otro medio por el cual el gobierno llenaba cada vez más sus bolsillos, en el año 2003, tras varias denuncias, se logró constatar la malversación de unos 300 mil millones de dólares, en el 2014 ingresaron al país 1 billón 182 mil millones de dólares, de ese total, 717 mil 903 millones, según Arreaza se invirtieron en el área social del país, posteriormente el presidente Nicolás Maduro eliminó Cadivi y aseguró que “investigaría este hecho hasta sus últimas consecuencias”. Meses antes, el mismo Jefe de Estado había prometido publicar el listado completo de las empresas que se beneficiaron con la entrega de divisas preferenciales, promesa que hasta la fecha, Maduro no ha cumplido, por lo cual, aún se desconoce  quiénes fueron los particulares que recibieron la gran cantidad de dólares que asignaba el Gobierno.

Con información: Diario las Américas

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