Maduro podría llevar su “pique” contra España a sanciones económicas (Especial)

Nicolás

A principios de semana, el número dos de la nomenclatura chavista, Diosdado Cabello, planteaba una idea para el presidente Nicolás Maduro. Que se tomaran medidas similares a las sanciones impuestas por la Unión Europea, ateniéndose al principio de reciprocidad, “a los Gobiernos más arrastrados al imperialismo, como el español”. Su primera idea fue sugerir la posibilidad de expulsar a diplomáticos o funcionarios europeos del país. Luego puso el ojo en las empresas españolas “muy importantes, (a las que) tenemos todo el derecho a exigirles”. La primera amenaza ya la han cumplido con la expulsión del embajador español Jesús Silva.

En Venezuela operan multitud de empresas españolas. Pero hay unas que sobresalen más que otras por su importancia a nivel internacional y por la estructura que tienen en el país caribeño. BBVA Provincial es uno de los mayores bancos del país. Movistar, una de las principales redes de telefonía móvil. Mapfre también está presente. NH Hoteles o Meliá. Y, por supuesto, Repsol, que desde los años 90 tiene sede en la que está certificada como la mayor reserva petrolera del mundo.

Todas operan con la “normalidad” que les permite el control de cambio. Algunas en su momento admitieron estar operando a pérdida, pero a la espera de capear el temporal y sobrellevarlo con los beneficios de otras sucursales.

No es la primera vez que se amenaza verbalmente desde el Gobierno a las empresas españolas, si bien no se ha llegado a nada más que palabras. Salvo un caso.

Agroisleña era una empresa de suplementos agrícolas fundada por inmigrantes españoles. Tenía 59 áreas agrícolas, atendía a más de 207.000 ganaderos y agricultores del país y contaba con más de 2.200 trabajadores directos. Se encargaba también de la producción de semillas. Según datos de la propia empresa, generaban al año alrededor de 12 millones de kilos. En 2010, Hugo Chávez la expropió y la rebautizó Agropatria. No recibió indemnización alguna.

Desde el sector poco o nada quieren hablar sobre el tema. En una de las empresas nombradas prefirieron mantenerse al margen y no tomar posición sobre la actual crisis diplomática entre España y Venezuela y las consecuencias que podría traer en lo económico. “Es algo de gobierno a gobierno, nosotros somos apolíticos”, ha dicho un responsable de una de las empresas que prefiere no darse a conocer. Otro señalaba que están tranquilos porque no es la primera vez que ocurren estos encontronazos a nivel político.

Una de las fuentes consultadas, y que prefiere mantener el anonimato, cuenta que han sido varias las amenazas a las empresas españolas fuera de los discursos televisivos y más a lo interno para tratar de ejercer presión. “Más perderían ellos. Porque si se ponen a expropiar una empresa, digamos, tipo Repsol, luego cómo van a Nueva York a renegociar la deuda con ese historial”.

Como ocurre con todas las empresas petroleras extranjeras, cualquier participación que tenga en alguno de los pozos de extracción del país será siempre compartida y en menor porcentaje que Pdvsa, la petrolera estatal. Además, en el caso de Repsol, carece de personal expatriado en Venezuela desde 2016.

Iberia tomó una medida similar, pero debido al carácter de sus servicios, lo hacen con alguna variación. Desde el año pasado, coincidiendo con la votación de la Asamblea Constituyente, alegó que por motivos de seguridad su tripulación no pisaría suelo venezolano para descansar y que lo haría en República Dominicana. Los vuelos desde Madrid mantienen esta escala.

A pesar de que por un lado hay sosiego, también hay otras fuentes que aseguran que las medidas de Maduro “han generado un poquito de intranquilidad” y que se observa el panorama y se actúa con pies de plomo. “No sabemos por dónde pueden salir mañana. Las medidas de la Unión Europea les han dolido más que las de Estados Unidos. No sabemos a qué atenernos”.

Fuentes cercanas al entorno diplomático dicen que si bien es “normal” los roces entre ambos gobiernos, es la primera vez que se expulsa a un embajador español de un país. De hecho, la última vez que ocurrió algo así fue también un mes de enero y el incidente empezó a través de la televisión. Fue en 1960 en Cuba. Fidel Castro decía que desde las embajadas española y estadounidense se estaba ayudando a la contrarrevolución. Juan Pablo de Lojendio, el entonces embajador español en la isla, fue a los estudios de televisión a defender su postura y todo acabó en una pelea donde Castro le dice al representante de Franco que se vaya en 24 horas. Pero las relaciones diplomáticas no se rompieron.

Queda esperar si Maduro irá más allá y, tras saltar la barrera diplomática, pasará también la económica.

Vía:  El Confidencial

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