Turquía tiene una nueva cita con la democracia. Sus ciudadanos acudirán a las urnas electorales este 16 abril para aprobar o rechazar una serie de enmiendas constitucionales que otorgaría más poderes al Ejecutivo nacional.
Félix R. Gutiérrez Rodríguez / El Político
El cambio de un sistema de gobierno parlamentario a uno presidencialista es lo que está en juego en las próximas elecciones promovidas por el actual presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, de acuerdo con la Ley de Enmienda Constitucional 6771 que fue promulgada en el Boletín Oficial del Estado (BOE).
De entrada, Erdogan dejó claro el mensaje para sus compatriotas: «Votar no beneficia al PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán)», esa agrupación terrorista que azota el pueblo turco. Entonces, el único camino para el triunfo de la lucha antiterrorista es, según el gobierno, votar por el «sí».
La propuesta de enmienda había sido aprobada el 20 de enero por el Parlamento, donde se impuso una mayoría de tres quintos, conformada por el partido gubernamental, el islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) y el ultranacionalista Partido del Movimiento Nacionalista (MHP), sobre las opciones opositoras socialdemócrata Partido Republicano del Pueblo (CHP) y el izquierdista Partido Democrático de los Pueblos (HDP, prokurdo).

Este 11 de febrero, el presidente del Consejo Supremo Electoral de Turquía (YSK), Sadi Güven, le puso fecha definitiva al referéndum de la enmienda constitucional y detalló cómo será el proceso de selección: “Las papeletas en este referendo llevarán dos casillas; el marrón se refiere a “No” y el blanco a un “Sí”. Los votantes deberán seleccionar el que deseen con un sello que dirá «preferencia». Así, los turcos escogerán si siguen con su sistema político o cambian hacia uno de mayor control presidencial, como lo expuso Erdogan: «Este sistema nos tiene puestas las esposas. ¿Romperemos el 16 de abril estas esposas?«.
El artículo 2 de la Ley para Presentar al Voto Público de las enmiendas constitucionales señala que “el referendo se realizará el primer domingo a partir de los 60 días naturales contados después de la publicación de la Ley”
Más poder para el presidente
La enmienda constitucional contempla cambios que concentrarían mayor poder sobre el Ejecutivo nacional, desaparecerían la figura de primer ministro y dejarían al presidente como máxima autoridad única.
El presidente que dirija bajo este marco constitucional podría promulgar decretos, designar vicepresidentes o ministros y no sería obligado a renunciar a su filiación política.
Si se aprueba el cambio, las elecciones legislativas y presidenciales se realizarían al mismo tiempo, y el presidente podría ser elegido, independientemente del Parlamento, por dos mandatos de cinco años en los próximos comicios previstos para noviembre de 2019. A partir de este año, entrarían en vigencias los cambios en la Constitución (si son aprobados). Actualmente se necesita del apoyo de 278 legisladores para formar un gobierno nacional.
El sistema presidencialista propuesto también prevé reducir de 25 a 18 años la edad mínima para postularse a la asamblea legislativa y aumentar de 550 a 600 el número de los escaños parlamentarios.
La introducción de enmiendas a la constitución forma parte de la agenda política del ex primer ministro Erdogan, quien fue elegido presidente por sufragio directo en agosto de 2014, la primera vez que eso ocurrió en Turquía.

Entre el “Sí” y el “No”
Erdogan considera que el cambio constitucional es necesario para que él pueda seguir garantizando la tranquilidad en Turquía, ejercicio que lo podría extender en su cargo hasta al menos 2029. Su partido, el AKP, asegura que la “presidencialización” del sistema evitará la formación de coaliciones gubernamentales inestables y hará más eficiente al gobierno en un contexto nacional con grandes desafíos económicos y de seguridad.
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Para promover las enmiendas, el AKP se aseguró el apoyo del MHP. Ambos partidos controlan los 355 escaños que votaron en favor de realizar la consulta electoral, en un intenso debate del Parlamento que dejó a dos diputados heridos.
Los partidos opositores CHP y HDP han acusado al presidente de autoritario y de tener ambiciones continuistas. El líder de CHP, Kemal Kiliçdaroglu, advirtió que la aprobación de la reforma constitucional en el referéndum sería una “catástrofe” que acabaría con la separación de poderes en Turquía.

La oposición también ha denunciado que el gobierno utiliza todos los medios para hacer campaña en favor del sistema presidencialista y silenciar a los medios críticos. Incluso emitió un decreto, dentro del estado de emergencia nacional, que anula la capacidad del Consejo Supremo Electoral para sancionar a las radios o canales de televisión que informen de manera sesgada durante la campaña electoral.
Estas denuncias se suman a las ya existentes contra la administración de Erdogan, quien ha expulsado cerca de 4.500 funcionarios y ha despedido a 38.000 docentes de todos los niveles mediante decretos del estado de emergencia que se declaró tras el intento de golpe de Estado en su contra, ocurrido en julio de 2016.
Sin embargo, algunas figuras públicas han manifestado su apoyo a Erdogan, tal como lo hizo el futbolista profesional Arda Turán. El mediocampista turco que juega en el Barcelona FC dijo por Twitter que se unía al “sí” por una “Turquía más fuerte”. El también futbolista Burak Yilmaz y el popular actor Baris Atay respaldaron las declaraciones de Turán en favor de la reforma.
@yilmazburak17 pic.twitter.com/LKOfWA3Ozx
— Arda Turan (@ArdaTuran) January 24, 2017
Bajo la mirada internacional
El Consejo de Europa enviará un grupo de 30 observadores al referéndum constitucional turco del 16 de abril. Así lo anunció el copresidente del partido alemán La Izquierda, Bernd Riexinger.
Una delegación de este partido visitó Estambul para solidarizarse con los diputados detenidos del prokurdo e izquierdista HDP, tercera fuerza en el Parlamento turco, cuyos 27 de sus 59 parlamentarios han sido detenidos en los últimos tres meses, y 12 de ellos permanecen en prisión preventiva.

Andrej Hunko, diputado de La Izquierda, rechazó la reforma constitucional prevista en Turquía: «En nombre de la democracia, decimos ‘no’ (al cambio constitucional) y planeamos mandar una delegación a Turquía para que siga el proceso electoral».
La delegación alemana también criticó la respuesta de la Unión Europea (UE) a la purga del gobierno turco tras el fallido golpe de Estado del 15 de julio de 2016. «Se detiene a periodistas, se presiona a los medios críticos, se expulsa a jueces y funcionarios. Si seguimos negociando con ellos es solo por un motivo: el acuerdo de refugiados», dijo Riexinger.
Por ahora, Erdogan se mantiene firme en su cargo y aspira a lograr más poder. El presidente turco espera que el pueblo lo escuche y apueste una vez más por él: «El 15 de julio, esta nación frenó a pecho descubierto a los tanques, los cazas F-16, a los helicópteros. Ahora viene el 16 de abril. El ‘sí’ del 16 de abril será una repetición de aquello«.
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